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Abrumado por la ilusión y desbordado por la responsabilidad me pongo a los pies de nuestro Señor Jesucristo en su Sagrada Expiración y al amparo de su Bendita Madre de los Dolores en este propósito de ensueño que inicia hoy su discurrir. Quiero aprovechar esta carta para saludarte como hermano y, por supuesto, darte las gracias por el gran apoyo recibido en estos días en los que he sentido tu cariño de un modo especial.

Quiero trasladarte mi pasión, mi ilusión, mis ganas,...

Y mi proyecto es tan ilusionante porque quiero que lo escribamos juntos. Proyecto que se escribe con sabor a barrio y con letras de Hermandad, con olores de unidad de todos los que amamos a Dios en su mirada expirante al cielo de la Judería y con aromas de pasión que dan sentido cada Martes Santo a nuestro credo cristiano. Nada ni nadie nos va a hacer olvidar aquello por lo que estamos unidos en un mismo deseo, todos vamos a estar unidos y por ello lucharé con mi Junta sin desaliento. Han sido meses de dudas que hoy se disipan porque sé que ahora caminaremos unidos. En ese camino siempre me encontrarás, porque quiero que lo hagamos juntos y con ello contribuiremos para hacer aún más grande, si cabe, nuestra Hermandad. Por ello te pido que colabores con nosotros haciéndonos llegar tus inquietudes por cualquiera de los medios que tengas a tu alcance, necesito escucharte y sentirte, quiero que tu voz como hermano/a tenga una participación activa.